jueves, 17 de julio de 2008

El Viejo Texcoco


Para quien nació o vive en Texcoco y se ha habituado a transitar por sus calles, resulta un poco difícil descubrir los detalles y misterios que esta ciudad guarda en la piel de sus edificios históricos. Texcoco es como un gran viejo que comienza a olvidar los eventos recientes pero que siempre recuerda los tiempos pasados. Sus recuerdos nos resultan extraños y distantes por desconocidos, sin embargo, si nos detenemos a observar algunos de los edificios históricos o antiguos de nuestro lugar, se puede percibir el relato de un pasado lleno de historias que bien pueden ser el escenario de origen común de sus habitantes.
Este viejo que chochea pero que igualmente queremos, no pierde oportunidad para contar los hechos de su existencia. Como recuerdos dispersos en la memoria, los edificios y vestigios del pasado son recuerdos dispersos en el espacio de nuestra historia. De este modo el viejo Texcoco nos cuenta su vigoroso pasado de rey, guerrero, poeta, sabio, artista y músico que vistió su vida bajo la arquitectura de cada época. Edificaciones como la catedral tezcocana gran señora del siglo XVII o los baños del rey Netzahualcoyotl en el tezcutzinco (pequeño o querido Texcoco), conjunto arquitectónica de los jóvenes días de este lugar, son un par de ejemplos y no los únicos de la vida cambiante de nuestra ciudad.
El viejo cuenta sus historias, y de entre ellas comienza por la más lejana, que narra el origen de nuestro pasado acolhua, nombre con el que se reconocían los antiguos habitantes de Texcoco, y cuyo significado nahuatl es hombre fuerte de hombros levantados, tal como debiera ser todo orgulloso guerrero dispuesto a la batalla. El joven e impetuoso Texcoco nació también con los hombros fuertes y levantados del acolhua. Con los hombros desnudos y la piel de piedra paso su juventud en el campo de batalla, hasta que su cuerpo de tezontle y cal se cubrió en su madures con la cristiana arquitectura del español. Así como el cuerpo acolhua se cubre con la vestidura castellana, la arquitectura nahuatl sostiene a la virreinal como duro cimiento para una fe sincrética que apoya sus templos sobre templos más remotos.
Del origen del nombre acolhua y su significado podemos citar las letras atribuidas a Fray Toribio de Benavente o Motolinia que el recogiera del testimonio de los mismos acolhuas y que este nos transmitiera en la relación “Historia de los indios de la Nueva España”. "
Los de Tezcoco, que en antigüedad y señorío no son menos que los mexicanos, se llaman hoy día acuhuaque (acolhuas) y toda su provincia junta se llama Acuhuaca (Acolhuacan) y este nombre les quedo de un valiente capitán que tuvieron, natural de la misma provincia, que se llamo por nombre Aculi, que así se llama aquel hueso que va desde el codo hasta el hombro y del mismo hueso llaman al hombro aculi. Este capitán Aculi era como otro Saúl, valiente y alto de cuerpo, tanto que de los hombros arriba sobrepujaba a todo el pueblo, y no había otro a el semejante. Este Aculi fue tan animoso y esforzado y nombrado en la guerra, que de el se llamo la provincia de Tezcuco, Aculiuaca (Tezcoco, Acolhuacan)".

Grande y noble fue Texcoco, pero aun mas sabio que guerreo, siendo asiento del pensamiento cosmogónico nahuatl y las manifestaciones que esta expresaba en su existir y entender la vida y el paisaje. Descendientes de toltecas y chichimecas, los acolhuas reunieron en su cultura la sabiduría de los primeros y la voluntad guerrera de los segundos. De los toltecas heredaron la concepción de un paraíso mítico llamado Tlalocan de Tlaloc dios de todas las aguas del cielo y de la tierra y su consorte Chalchiuhtlicue, lugar donde dentro de un cerro hueco coexistían lagos, arroyos, cascadas, estanques y canales que junto con abundantes árboles, plantas, flores y animales deleitaban la convivencia de los hombres y mujeres elegidos para llegar a el. De ellos también conservaron la imagen sagrada de la ciudad fundacional tolteca la mítica Tollan de Quetzalcoatl, lugar que se identifica con la actual tula y que para los toltecas significara la mas grande expresión urbana de su cultura. El lugar a donde llegaran las tribus chichimecas conducidas por Xolotl abuelo de Quinatzin (fundador de Texcoco), y de donde partiría el origen étnico y cultural del acolhuacan.
La imagen de estos arquetipos tuvo que marcar la elección del lugar en el que se habría de fundar la ciudad de los acolhuas. Una geografía lacustre con la presencia inmediata de los lagos históricos del valle de México, el de Chalco, Xochimilco, Texcoco, Xaltocan y Zumpango de los cuales el de Texcoco, ocupaba un espacio aproximadamente igual a la mitad de lo que hoy es la ciudad de México, además se contaba con vertientes de agua que bajaban de la sierra nevada al oriente del valle que incluye a la montaña sagrada Tlaloc.
En este contexto hidrológico fue que los gobernantes acolhuas buscaron recrear los arquetipos míticos del Tlalocan y el Tollan en la ciudad de Texcoco. Y de esta manera iniciaron la obra de representar la ciudad de sus ancestros y sus dioses en la tierra. Pero para tener una idea de la ciudad y señorío acolhua de nuevo citare lo referido en la relación del libro “Historia de los indios de la Nueva España” de Fray Toribio de Benavente o Motolinia. "
Esta ciudad de Tezcuco era la segunda cosa principal de la tierra, y asimismo el señor de ella era el segundo señor de la tierra; sujetaba debajo de si quince provincias hasta la provincia de Tuzapan, que esta a la costa del Mar del Norte, y así había en Tezcuco muy grandes edificios de templos del demonio, y muy gentiles casas y aposentos de señores; entre los cuales fue cosa muy de ver la casa del señor principal, así la vieja con su huerta cerrada de mas de mil cedros muy grandes y muy hermosos, de los cuales hoy día están los mas en pie, aunque la casa esta asolada; otra casa tenia que se podrá aposentar en ella un ejercito, con muchos jardines, y un muy grande estanque, que por debajo de la tierra solían entrar a el con barcas. Es tan grande la población de Tezcuco, que toma más de una legua en ancho, y más de seis en largo, en la cual hay muchas parroquias e innumerables moradores".
Y para corroborar el testimonio de Benavente tenemos la letra de Hernán Cortes, quien en la segunda carta de relación que enviara a su emperador Carlos I de España y V de Alemania el 30 de octubre de 1520 dice en algunas de sus partes: "
Llamase esta ciudad Tezcuco, y será de hasta treinta mil vecinos. Tiene, señor, en ella, muy maravillosas casas y mezquitas y oratorios muy grandes y muy bien labrados. En otra parte de la relación y refiriendo el hecho en el que Cacamatzin señor de texcoco se resiste a la presencia de los españoles señala: Y así se juntaron en una muy gentil casa del dicho Cacamazin, que esta junto a la costa de la laguna, y es de tal manera edificada, que por debajo de toda ella navegan las canoas y salen a la dicha laguna".
Sin duda fue difícil para el conquistador y evangelizador español, acercarse a la forma arquitectónica y religiosa de las edificaciones que encontraron, atribuyéndoles nombres y calificativos erróneos pero que evidencian su asombro ante lo inédito y magnifico de sus construcciones.
Sin embargo, después de la conquista militar y religiosa española, la cultura nahuatl tuvo que reinventarse con la castellana para sintetizar en un solo cuerpo la idiosincrasia y estética de las dos. El resultado es el llamado mestizaje cultural que actualmente conocemos y que no deja de reinventarse al contacto con las culturas del mundo entero. Al Texcoco de la colonia le ocurrió igual, su cuerpo tuvo que adaptarse a la arquitectura castellana barroca como a una vestimenta nueva. Con mano y gusto indígena tejió la costura y filigrana de su nueva apariencia. La arquitectura barroca de texcoco muestra su sincretismo en la representación icnográfica de sus iglesias, reproduciendo elementos vegetales y animales que conviven con el tallado de los símbolos católicos. La tradición española introdujo formas y estilos arquitectónicos que fueron interpretados por la estética y habilidad de la mano indígena. De ello conservamos singulares ejemplos como el convento franciscano de San Luís Huexotla y el conjunto de edificaciones de la catedral y convento de Texcoco. Sin embargo estos no son los únicos conjuntos virreinales de Texcoco que guardan los rasgos de nuestra herencia cultural, existen edificaciones con estilos que van de lo barroco a lo neoclásico, incluyendo elementos arquitectónicos muchas veces contrastantes pero que se ve coexistir en un solo edificio. A esto hay que añadirle el sabor local y tenemos un rico caldo cultural que permea todos los tiempos y gustos.
De este modo en las fiestas religiosas y profanas, en la comida y artesanía, en la música y la poesía en la arquitectura y vida diaria que llevamos dentro de ella, se convive, se desplaza se mezcla o se funden una cultura y otra, la nahuatl del acolhua y la castellana del español. Inevitablemente y sin darnos cuenta derivamos de las dos y esto se manifiesta en nuestra forma de entender y llevar a cabo nuestra existencia dentro del breve espacio en que participamos de la vida. Así como el barro hecho artesanía guarda la forma de la idea que la creo; del mismo modo el tezontle y la cal tomaron la forma del pensamiento que los concibió y edifico, comunicándonos la vida y obra de sus creadores en el cuerpo de su arquitectura.
Esta es la historia de Texcoco vista sobre la piel de sus añosas edificaciones, historia que puede renovar su existencia recuperando y conservando los recuerdos olvidados en el espacio de nuestra presencia, Sin estos el viejo Texcoco olvida su parte en la historia de México, su orgullo y nobleza de ciudad principal del antiguo reino acolhua y ciudad virreinal de la nueva España. Saberlo enriquece nuestra vida en el continuo dialogo de las culturas pasadas y presentes, propias y ajenas, tradicionales y modernas lo que significara nuestra continuidad y permanencia como individuos únicos y con voz propia en el coro de las culturas del mundo. La historia de Texcoco es memoria que sabemos grande por lo que fue, somos y podemos ser. El viejo tuvo descendencia y corresponde a sus herederos guardar e incrementar su sabiduría, belleza y valía.
Texto para el calendario
Texcoco 2007 de Spacio Comunicaciones.

No hay comentarios:

lugar-espacio

lugar-espacio